Longaniza Colombiana Artesanal
Embutido fresco tradicional — carne y grasa en equilibrio, comino, paprika y orégano medidos.
Cada receta con la técnica exacta — sal, humo y tiempo.
Embutido fresco tradicional — carne y grasa en equilibrio, comino, paprika y orégano medidos.
El chorizo parrillero por excelencia — ajo protagonista, vino tinto y un “nutri” que integra todos los secos.
El alma del asado y el choripán — mezcla de cerdo y res, molido grueso, poco condimento y mucho fuego.
El comodín de la parrilla — cerdo jugoso, ajo, comino y cebolla, equilibrado para agradar a todos.
El clásico español curado en seco — cerdo ibérico y pimentón de la Vera, ahumado y con carácter.
Curado firme y especiado — solo cerdo, tocino, pimentón extra, ajo y sal. Pureza con carácter.
El segoviano suave y ligeramente dulce — magro, pimentón de la Vera y curado, sin tocino añadido.
El fresco verde de Toluca — tomatillo, chiles verdes, cilantro y perejil molidos con la carne.
Chorizos frescos de cerdo con jalapeño picado y cubos de cheddar, inspirados en el chorizo jalapeño-cheddar y el chorizo mexicano con queso.
Fresco y aromático — ajo, ají dulce, cilantro y un toque de comino. El chorizo de la parrilla llanera.
Uno de los chorizos más tradicionales de Colombia — carne magra de cerdo y tocino en equilibrio, jugoso y perfecto para la parrilla.
Navarra en formato fino — muy jugosa, pimentón y ajo, oreada pocos días y hecha a la sartén o brasa.
El curado de pimienta, no de pimentón — cerdo, granos de pimienta y vino, madurado al aire.
El cervecero de toda la vida, hecho en casa — pollo, bondiola y panceta, especiado con ajo y comino y cocido hasta 75 °C para tajarlo frío.
Salchichón de cerdo ibérico — más veteado y untuoso, con pimienta en grano y curado largo.
El ahumado luso — carne macerada en vino y ajo, pimentón, humo de encina y cocción a 75 °C.
Más fina que el chouriço — ajo, pimentón y vino, ahumada y cocida a 75 °C. Fundamental en la parrilla lusa.
El ahumado picante de Brasil — pimienta calabresa y páprica, ahumada y cocida a 75 °C. Reina de la pizza y la feijoada.
El curado untable — carne y grasa molidas muy fino, mucho pimentón, madurado hasta poder untarse.
Curado fino con flor blanca — cerdo, pimienta y ajo suave, madurado hasta su moho noble exterior.
Fermentado y curado en seco — 100% res, con cultivo iniciador, dextrosa y una merma del 35% que lo cambia todo.
Dulce y ajada — la longganisa filipina estilo hamonado, con azúcar, ajo y un toque de soya.
Ajo, orégano y naranja agria — el embutido fresco dominicano, ácido y muy aromático.
Cerdo con naranja e hinojo — el embutido griego perfumado con cítrico y semillas, macerado en vino.
El fino y picante del Magreb — cordero, harissa y comino, rojo intenso y a la brasa.
El curado seco de res — comino, ajo y pimentón, prensado plano y madurado. Especiado e intenso.
La kielbasa auténtica — cerdo y res, ajo, pimienta y mejorana. Sin paprika, sin mostaza, sin mezclas de especias innecesarias: curada, ahumada y cocida como en Polonia.
Salchicha ahumada de pollo estilo alemán — pechuga y cerdo curados, ahumado lento en barril, jugosa y delicada.
El curado de pimentón por excelencia — lomo de cerdo entero, adobado y embuchado, madurado semanas al aire.
El curado de vacuno por excelencia — salada, ahumada con leña de roble y curada más de 7 meses. Intensa y oscura.
El curado que se cocina — panceta de cerdo curada en seco y ahumada en frío con manzano, lista para la sartén.
El jamón que se ahúma — pierna de cerdo curada en seco con enebro, ahumada en frío sobre abeto y madurada semanas.
El curado magro de los Alpes — babilla de ternera en sal seca, especiada y madurada hasta el púrpura oscuro.
El punto medio entre jamón y ahumado — pierna de cerdo con especias alpinas, ahumada suave con haya y madurada meses.
El jamón de pato francés — pechuga entera cubierta en sal, secada en frío hasta quedar firme y perfumada.
El curado alpino suizo — res en sal, vino blanco y hierbas, secada y prensada hasta su forma rectangular.
El curado exprés sudafricano — res en vinagre, sal y cilantro tostado, secada al aire en pocos días.
El curado que se ahúma y se cuece al vapor — pecho de res en salmuera, especiado en pimienta y cilantro, ahumado hasta tierno.
El curado picante que arrasa en redes — bondiola de cerdo curada 4 días, ahumada con leña de manzano y reposada hasta quedar jugosa.
Bondiola curada, bridada como jamón y ahumada lento con leña de guayabo hasta los 75 °C internos — para cortar en lonchas finas.
Carne de cerdo sazonada al estilo centroeuropeo —coriandro, nuez moscada y paprika— ligada con agua helada y formada en hamburguesas jugosas.
El fiambre casero que se hace sin ahumador ni tripa — pollo cocido, gelatina y un toque de remolacha, moldeado en una botella y listo para rebanar.
El jamón cocido casero hecho al horno en vez de en agua — pierna de cerdo en salmuera, envuelta y horneada, prensada y reposada hasta quedar jugosa y lista para fetear.
El beef jerky andino, dulce y picante — carne de res marinada en miel y sriracha, deshidratada al horno hasta quedar firme y lista para picar.
La burrata casera de verdad — leche cruda pasteurizada en el fogón, hilada en mozzarella y rellena de stracciatella con nata, que se abre con el cuchillo y se derrama sobre el plato.
La kielbasa reformulada para dietas de sodio restringido — sin sal añadida, sin sal de cura y sin apio: una salchicha fresca cocida que se conserva por frío, no por curado.
Bondiola de cerdo con rub de especias, ahumada en caliente con naranjo y guayaba y cocida hasta el punto — sin sal, sin sal de cura y sin apio, con solo el sodio que trae la carne.
No todo se cura: a veces lo que hay que resolver es qué poner en la mesa.